El síndrome del cuidador quemado: cuando cuidar te desgasta a ti mismo

  • Cualquiera que haya tenido a otra persona a su cargo, ya sea profesionalmente o no, puede reconocer en sí mismo ciertos síntomas y cambios que ha experimentado a lo largo del tiempo que ha dedicado al enfermo. Cuidar es duro, dicen los expertos, porque supone un desgaste físico y emocional que a la larga puede acarrear que nosotros mismos también enfermemos.


    El síndrome del cuidador quemado, o “burn-out”, aparece cuando el estrés, la fatiga, y la sobrecarga emocional y física hacen mella en la persona que desempeña el rol del cuidador de una persona dependiente. Si cuidador y paciente conviven, el desgaste es aún mayor, porque no hay tiempo para la desconexión.


    En numerosas ocasiones, el cuidador descuida u obvia sus sentimientos y necesidades, y es ahí donde aparece el problema: aumenta la presión, el sentimiento de agobio e irritabilidad, surgen sentimientos de rechazo y negatividad hacia el dependiente… La situación no mejora con el tiempo, pues a medida que el cuidador trata de compaginar sus obligaciones rutinarias con el cuidado del dependiente, la situación se complica. Además, la responsabilidad suele ir en aumento a medida que la dependencia aumenta, y el cuidador asume por completo los cuidados del paciente (visitas al médico, medicación y alimentación, higiene…).

  • Si te encuentras en esta situación o conoces a alguien que tiene a un dependiente a su cargo, puedes seguir estos consejos para aumentar tu calidad de vida:


    - Acepta que no puedes encargarte de todo durante todo el tiempo y pide ayuda a otros familiares o personas cercanas. No seas el único cuidador.


    - Dedícate tiempo a ti mismo. Busca un momento del día y de la semana para tu ocio y disfrute personal, ya sea realizando planes en solitario o en compañía.


    - Cuida tu alimentación y realiza algún tipo de ejercicio físico, aunque sea pasear durante 20 minutos al día. El tiempo que le dediques te ayudará a realizar una desconexión de tu dedicación.


    - Favorece la autonomía del dependiente en la medida de lo posible, es decir, deja que realice ciertas actividades dentro de sus posibilidades aunque tarde más tiempo o no las realice del todo correctamente. Si todo lo haces tú, estarás perpetuando vuestra relación de dependencia.


    - Aprende a decir no. A veces, los dependientes no tienen en cuenta ciertos límites y sus demandas pueden llegar a ser excesivas o injustificadas.


    - Únete a algún grupo de apoyo, ellos entienden por lo que estás pasando y es un buen soporte para los cuidadores. Probablemente a nivel local puedas encontrar grupos especializados, consulta a los Servicios Sociales de tu ciudad.


    Recuerda que el primer paso para poder ocuparte y cuidar de alguien es cuidar de ti mismo. Tu salud es tan importante como la de aquellos que te importan.


    Fuente:El síndrome "burn-out"

 > Atrás

Buscador de productos

Soy un/a cuidador/a.

Testimonios

  • Elisa, 48
    Elisa, 48
    Hola, me llamo Elisabeth, vivo con mi madre de 72 años en un adosado de dos habitaciones en una ...  > Más info
  • María, 41
    María, 41
    Me llamo Mary, soy madre de una niña de 15 años que padece acidosis tubular renal desde que tenía 5...  > Más info
  • Ana y Alberto, 50
    Ana y Alberto, 50
    Hola, soy Anne, un ama de casa de 50 años. Vivo con mi padre, que enviudó hace unos años...  > Más info

Quizás también le interese: