No descuide su propia salud

  • No cabe duda de que, sin la ayuda adecuada, la atención a otra persona puede mermar su propia salud, por lo que necesitará encontrar un equilibrio entre esta tarea y la atención a sus propias necesidades sanitarias. Esto no resulta fácil, pero no olvide que cuanto mejor se encuentre física y emocionalmente, más capacidad tendrá para hacer frente a sus responsabilidades de atención. No olvide:

  • 1. Dígaselo a su médico

    Cuente a su médico su situación y pídale que anote esa información en su historial. Si sabe que se encarga del cuidado de otra persona, puede que le ofrezca mayor flexibilidad con las citas o que tenga mayor disposición a visitarle a domicilio. Normalmente las personas que se encargan del cuidado de otros están muy ocupadas y no tienen tiempo para atender su propia salud. Un buen médico, que sea comprensivo ante esta situación, puede ser una vía para obtener todo tipo de ayuda, desde asesoramiento hasta acceso a otros servicios médicos.

  • 2. Cuidado con el estrés

    El estrés es una constante en la vida de la mayoría de los responsables de la atención a otros, que normalmente tienen pocas oportunidades de relajarse. No obstante, tenga cuidado: si no puede relajarse de vez en cuando, esto podría tener un efecto nocivo sobre su salud a largo plazo. Es de vital importancia que aprenda a reconocer los síntomas del estrés y que tome las medidas oportunas.

  • 3. Cuidado con la espalda

    El hecho de tener que levantar a la persona a su cargo, y ayudarla a vestirse o a desplazarse puede suponer un esfuerzo para su espalda. Tal vez no pueda evitar levantarla o llevarla, pero sí puede buscar asesoramiento para reducir el riesgo de lesiones.

  • 4. Siempre con optimismo

      Sus obligaciones como responsable de la atención a otra persona le hacen trabajar mucho, pero, ¿piensa alguna vez en el bien que está haciendo? Es muy fácil verse inmerso en la rutina de esta labor y adoptar una mentalidad negativa. No obstante, eso no le va a ayudar a usted ni a la persona a su cargo. A continuación señalamos 10 consejos prácticos que puede poner en práctica para sentirse más optimista. Sin embargo, no olvide que no todo funciona para todo el mundo, así que no deje de probar hasta dar con aquello que le resulte.
    1. No sea demasiado duro consigo mismo. Todo el mundo puede tener un día malo.
    2. Hable con personas que le hagan ser optimista. Pueden ser familiares, amigos o miembros de nuestro foro.
    3. Haga una lista con las cosas por las que se siente agradecido.
    4. Aborde las situaciones paso a paso y respire.
    5. Duerma un número de horas suficiente. Es bien sabido que la falta de sueño es una de las causas de la depresión y que el cansancio no ayuda al buen humor.
    6. Un baño relajante puede irle bien: burbujas, aceites, música y un buen libro.
    7. Recuerde que no sólo se dedica a esto: su vida abarca muchos ámbitos.
    8. Si puede practicarlo, algo de ejercicio ayuda a levantar el ánimo. Caminar, nadar, hacer yoga o cuidar de las plantas: elija aquello que más le relaje.
    9. Organice sus problemas: si se trata de un problema futuro, ya lo abordará cuando se presente.
    10. Y recuerde que no está solo.

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Soy un/a cuidador/a.

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