Cómo hacer vida normal

  • Viajar con confianza

    Las vacaciones o los viajes largos pueden ser un importante motivo de preocupación para la persona a su cargo si tiene problemas vesicales o intestinales. Tal vez sienta ansiedad ante el viaje o dudas sobre si podrá controlar sus problemas vesicales del mismo modo que lo hace en casa. No obstante, no deje que esto la disuada. Es muy importante que no deje de salir y de disfrutar de la vida. Un problema como la incontinencia no tiene por qué encerrar a esa persona en casa.

  • Los viajes largos

    Puede que la persona a su cargo considere conveniente cambiar los productos para la incontinencia que usa habitualmente en función de la duración del viaje. Por ejemplo, si normalmente utiliza compresas pequeñas, puede que quiera usar unas con mayor absorbencia o un producto elástico para el trayecto.
    No olvide que, si limita la ingesta de líquidos para prepararse para el viaje, tendrá que restablecerla en cuanto llegue a su destino para evitar la deshidratación.

  • La comunicación

    Muchas personas sufren problemas de salud que afectan a su estilo de vida. Si tienen el valor de contárselos a otras, éstas tendrán la oportunidad de ayudarlas y de hacer su viaje más placentero. Recuerde que la primera vez es la más difícil: una vez que la persona a su cargo le haya contado esto a alguien, le resultará más fácil volver a hacerlo en el futuro.

  • Una buena variedad de productos

    Lo mejor es llevar recambios en abundancia de todo lo que necesite: absorbentes, ropa interior, cremas y toallitas. Tal vez pueda comprar estos artículos allá donde vaya, pero no lo dé por sentado.
    Si no dispone de sitio suficiente para llevar todos estos elementos con su equipaje, puede tratar de enviarlos por correo a su destino o a un centro de salud local donde recogerlos.

  • La nota del facultativo

    Las normas y reglamentos de los distintos países pueden variar. En consecuencia, si la persona a su cargo lleva productos como catéteres, jeringuillas y medicamentos, puede ser conveniente adjuntar una carta de su médico donde se explique su uso. Esta carta también puede explicar su estado, ayudando así a los profesionales sanitarios locales en caso de que deba visitar uno durante su estancia.

  • Empapadores

    Pregunte si se los pueden facilitar en el lugar donde vaya a alojarse la persona a su cargo, ya que de este modo se asegurará de que se ajuste bien y evitará tener que llevar peso adicional en su equipaje. Su anfitrión también lo agradecerá, y seguramente esté habituado a este tipo de solicitudes. De no ser posible, debe llevar un protector o absorbente impermeable grande (no uno diseñado para un tamaño de colchón concreto).
    Véase iD Protect

  • La higiene y la colada

    En cuanto la persona a su cargo llegue a su destino, debe averiguar con qué medios cuenta para la eliminación de residuos. Puede que le resulte más fácil llevar su propia bolsa para productos de incontinencia y algunas bolsas de basura para los absorbentes usados (un desodorante también podría evitarle pasar vergüenza si no ha podido cambiarse de absorbente en un tiempo).
    También debe averiguar si dispone de servicio de lavandería. Tal vez pueda lavar a mano algunas cosas pequeñas, pero muchos establecimientos ofrecen servicios de lavandería integrales.

  • No descuide su trabajo

    Es muy difícil hallar un equilibro entre la demanda de atención a otra persona y las responsabilidades laborales. Algunos tienen la sensación de que están tirando de ellos en sentidos opuestos, y 1 de cada 5 personas con importantes responsabilidades de atención acaban dejando el trabajo.
    Los que salen del mercado laboral con frecuencia pagan un precio demasiado alto: a las exigencias del cuidado de otra persona se suman los problemas económicos. Piénselo bien antes de dejar su trabajo y estudie todas las opciones que puedan ayudarle antes de tomar una medida drástica.
    Como responsable del cuidado de otra persona y trabajador, probablemente necesite distintas ayudas en diferentes momentos: desde acceso a un teléfono para comprobar que la persona a su cargo esté bien, hasta permisos si esta sale del hospital. No siempre es fácil explicar a un superior este tipo de situaciones, y puede que tenga la sensación de que su reacción dependerá de su capacidad de comprensión. Pregunte primero a sus compañeros, responsable de recursos humanos o enlace sindical. Puede que disponga de ayudas que desconocía, o que descubra que su superior está abierto a estudiar formas de ayudarle.

  • Saque el máximo partido a su dinero

    Para la mayoría de las personas, el hecho de tener que cuidar de alguien tiene un efecto negativo sobre su economía. Tal vez usted, o la persona a su cargo, tengan que pagar para obtener la ayuda necesaria. Puede que sus ingresos se desplomen si deja su trabajo o reduce su horario y debe afrontar gastos adicionales (calefacción, combustible, agua) por la atención a un ser querido.
    Tal vez tenga derecho a alguna ayuda gratuita o financiada por el Estado o una aseguradora privada. Estudie todas las posibilidades, y si puede, pida consejo a otras personas con gente a su cargo.

    No se olvide de sí mismo

    La atención a un ser querido puede ser una labor extremadamente demandada y, al mismo tiempo, muy gratificante. Por eso, a menudo los responsables de esta atención dedican tanto tiempo y energía a cuidar de otros que se olvidan de sí mismos. Si no cuida de sí mismo también, la tarea de atender a esa otra persona se le acabará haciendo más difícil, y esto influirá en el nivel y calidad de la atención que pueda prestar. Así que no perjudique su labor ignorando sus propias necesidades. Esperamos que los consejos de esta sección le ayuden a desempeñar su función mejor y con más salud.

  • No se embarque en esto solo

    Puede que en ocasiones tenga la sensación de que es el único que atraviesa esta situación, pero lo cierto es que la experiencia de tener que cuidar de un familiar, pareja o amigo es muy común. Por ejemplo, se calcula que en Reino Unido uno de cada ocho adultos tiene a alguien a su cargo, y es algo que sucederá a la mayoría de las personas en algún momento de su vida.
    Al principio, esta responsabilidad puede ser agobiante, confusa y muy dura, por lo que todas las personas que desempeñan esta labor necesitan cierta ayuda y apoyo. Es muy importante que acepte que no puede hacerlo solo sin poner en riesgo su salud y bienestar.

  • Familiares y amigos

    Muchas personas responsables de la atención de alguien piden ayuda a sus familiares y amigos para poder tomarse un respiro. En muchos casos esto funciona, y las responsabilidades de la atención se comparten. No obstante, si sus familiares y amigos no le ayudan tanto como querría, no debe ocultarles la magnitud de su carga.
    Muchos no quieren que los demás piensen que no pueden sobrellevarlo, así que les ocultan lo difícil que es. Sencillamente cabe la posibilidad de que sus familiares y amigos no se den cuenta del nivel de responsabilidad que tiene y de cómo le está afectando. Tal vez les cueste preguntarle si necesita ayuda o no quieran que piense que se están entrometiendo. Puede que sean reticentes a ayudarle por si los malinterpreta y piensa que de algún modo le están diciendo que no puede con ello. Así que no tema pedir ayuda en cuanto la necesite.

  • Redes de apoyo

    Muchos responsables de la atención a otros se aíslan cada vez más. Sus amigos y familiares ya no van a visitarlos tanto como antes, dejan de invitarlos a los eventos y su vida social se va deteriorando poco a poco. Esto puede deberse a varios motivos, pero, por desgracia, algunas personas no saben cómo reaccionar ante la enfermedad o la discapacidad, y se sienten incómodas.
    Aunque se sienta aislado y solo en esto, existen muchos grupos de apoyo a responsables de la atención a otros con los que puede contactar para que le asesoren y le brinden ayuda práctica.

  • Solicite ayuda práctica

    A la mayoría de las personas les viene bien un poco de ayuda práctica para el cuidado de su ser querido. Esta puede ser por ejemplo equipos que le ayuden a levantar a la persona a su cargo, de alguien que se quede con ella si tiene que salir o de un descanso remitiéndola a un centro donde se ocupen de ella.
    Este tipo de ayuda puede ser cara, así que no dude en comparar y asesorarse. Existen múltiples organizaciones y empresas que pueden aconsejarle en relación a la compra de equipos como elevadores, sillas de ruedas y otras asistencias para la discapacidad. Si necesita a alguien que desempeñe la labor de atención en su casa, naturalmente tiene que tener su confianza. Algunas personas solicitan esta ayuda de forma informal a amigos y familiares, y otras la contratan a través de una agencia de atención fiable.

 > Atrás

Buscador de productos

Soy un/a cuidador/a.

Testimonios

  • Elisa, 48
    Elisa, 48
    Hola, me llamo Elisabeth, vivo con mi madre de 72 años en un adosado de dos habitaciones en una ...  > Más info
  • María, 41
    María, 41
    Me llamo Mary, soy madre de una niña de 15 años que padece acidosis tubular renal desde que tenía 5...  > Más info
  • Ana y Alberto, 50
    Ana y Alberto, 50
    Hola, soy Anne, un ama de casa de 50 años. Vivo con mi padre, que enviudó hace unos años...  > Más info

Quizás también le interese: