Apoyo emocional

  • ¿Por qué nos afecta tanto la incontinencia?

    A pesar de que es increíblemente habitual, la incontinencia sigue siendo un tema tabú. Se asocia a la infancia o a la pérdida de facultades que puede producirse con la edad. Por eso a menudo se considera un tema de chiste, o algo vergonzoso o degradante. Desde muy pequeños, se enseña a los niños a usar los inodoros. Se nos inculca que debemos mantenernos "secos" y "limpios", y esa enseñanza nos acompaña toda la vida. Por eso, cuando alguien sufre incontinencia, incluso en el menor de los grados, puede sentirse de inmediato abochornado, e incluso avergonzado de sí mismo.
    Otra de las razones del elevado impacto emocional de la incontinencia es que concierne a la zona genital. En consecuencia, se suma a otros tabúes relativos a los órganos sexuales, sobre todo entre las personas mayores.

  • Cómo abordar las emociones

    Comprender los motivos por los que la incontinencia afecta tanto a la persona a su cargo le permitirá ayudarla a sentirse mejor consigo misma y a afrontar sus problemas vesicales o intestinales de forma más positiva. A continuación le indicamos cuatro sencillas estrategias para ayudar a la persona a su cargo a sobrellevar sus emociones.

    1. Contárselo a alguien de confianza

    No se suele hablar de los problemas vesicales e intestinales, por lo que es probable que la persona a su cargo tenga la sensación de que es la única que los padece. No obstante, según las estadísticas, es muy probable que tenga amigos o familiares con problemas similares, y que seguramente también crean que están solos. Las personas que se lo cuentan a sus amigos o familiares normalmente comprueban que su problema se acepta con sensibilidad, empatía y naturalidad.

    2. Enfocarlo desde otra perspectiva

    Puede que ayude dar la vuelta al problema y preguntarle si tendría peor opinión de sus amigos si estos padeciesen incontinencia. Pídale que imagine que un amigo o familiar tiene este problema. ¿Lo tendría en peor estima sólo por ello?

    3. Cuando se comparte un problema, se divide

    La incontinencia puede ser un problema embarazoso, y tal vez la persona de la que cuida quiera mantenerlo en secreto. No obstante, de este modo tal vez esté renunciando al apoyo de otros miembros de su familia a los que podría recurrir en caso de problemas. Puede que para algunas personas mantener sus problemas vesicales o intestinales en secreto sea tan importante que acaben encerrados en su propia casa y distanciados de aquellos a los que quieren.

    4. Asumir el control

    Una vez que haya decidido a quién contarlo, tendrá que preparar con exactitud lo que le va a decir. Deberá explicarle las características de su problema, por qué lo padece y cómo afecta a su vida. Recuerde que pese a ello tiene derecho a su intimidad: no tiene por qué contarlo todo a todo el mundo.
    Este enfoque puede ayudar a esa persona a tomar el control de su incontinencia, y que no sea la incontinencia la que la controle a ella.

 > Atrás

Buscador de productos

Soy un/a cuidador/a.

Testimonios

  • Elisa, 48
    Elisa, 48
    Hola, me llamo Elisabeth, vivo con mi madre de 72 años en un adosado de dos habitaciones en una ...  > Más info
  • María, 41
    María, 41
    Me llamo Mary, soy madre de una niña de 15 años que padece acidosis tubular renal desde que tenía 5...  > Más info
  • Ana y Alberto, 50
    Ana y Alberto, 50
    Hola, soy Anne, un ama de casa de 50 años. Vivo con mi padre, que enviudó hace unos años...  > Más info

Quizás también le interese: