¿Qué puede hacer usted?

  • Desde muy pequeños, se nos enseña a controlar de forma rigurosa nuestras necesidades, y por eso la incontinencia puede hacer que la persona a su cargo se sienta impotente y desamparada. Esto puede afectar a su sentido de la dignidad y autoestima. Además, a muchas personas les resulta muy difícil aceptar la posibilidad de que necesiten la ayuda de otra persona en un aspecto tan íntimo de su vida, ya sea alguien muy cercano o un profesional sanitario.
    Cuidar de alguien en esta situación puede ser una experiencia increíblemente difícil, pero muy gratificante. Puede que descubra cosas sobre sí mismo que antes desconocía, como su capacidad para tener paciencia o sentir amor y compasión.

  • Tres normas básicas

    No hay ningún motivo por el que sentirse avergonzado

    Los responsables de la atención de estas personas pueden reducir considerablemente los temores emocionales asociados a la incontinencia ayudando a sus seres queridos a sentir menos vergüenza y siendo comprensivos con sus preocupaciones. Con frecuencia estas preocupaciones se deben a que piensan que son los únicos que pasan por esta experiencia: puede ayudar a la persona a su cargo si la tranquiliza y le hace saber que no es un caso aislado, y que personas de todas las edades y sexos sufren problemas similares.

    Haga que recupere la confianza

    La incontinencia puede afectar seriamente a la calidad de vida de una persona, ya que en ocasiones impide poder hacer ejercicio o jugar con los hijos o nietos, e incluso altera la rutina diaria. De repente las acciones cotidianas se vuelven mucho más difíciles, y a muchas personas les asusta salir de casa. Puede ayudar a la persona a la que atiende acompañándola en unas primeras salidas cortas, para que recupere la confianza en su capacidad para controlar su incontinencia fuera de casa. Después de algunas excursiones a destinos cercanos, se sentirá más segura para viajar más lejos durante periodos prolongados.

    Tenga paciencia

    El cuidado de las personas con incontinencia requiere una gran comprensión y paciencia y, con el tiempo, es posible ayudarlas a sentirse mejor consigo mismas y volver a realizar las actividades que les gustan. El impacto físico y emocional de los problemas de incontinencia, que a veces llevan mucho tiempo ahí aunque no se hayan desvelado, puede hacer que este proceso sea lento. Así que no trate de acelerar las cosas: simplemente avance dando pequeños pasos.

    Consulte la sección de consejos prácticos a continuación, que esperamos le ayude a cuidar de sus seres queridos.

  • Consejos prácticos para los responsables de la atención de las personas con incontinencia

      Cuando se cuida de un ser querido, es preciso seguir algunas normas generales importantes
    1. Respete las preferencias de la persona a la que atiende. Cada uno aborda los problemas de forma distinta.
    2. Hágale saber que sus problemas son muy comunes. Esto contribuirá a que esa persona no se sienta sola y aislada.
    3. Sea comprensivo con sus sentimientos. A las personas que siempre han llevado una vida independiente les puede resultar muy difícil aceptar la ayuda de otros para las acciones más elementales.
    4. Ayude a esa persona a conservar su dignidad en la medida de lo posible. Refiérase a los productos para la incontinencia como compresas y ropa interior en lugar de pañales.
    5. En la medida de lo posible, deje que la persona que recibe su asistencia controle la situación, permitiéndole tomar sola tantas decisiones como pueda.
    6. Evite tratar las condiciones y detalles de su cuidado con otros.
    7. Intente averiguar todo lo que pueda sobre su situación y los problemas asociados a ésta para poder comprender mejor sus necesidades. Puede que le resulte útil hablar con el profesional sanitario de referencia de su ser querido para obtener más información.
    8. Vaya preparado siempre que la persona a su cargo salga de casa. Cuando no esté en casa, trate de saber en todo momento dónde se encuentra el baño más cercano.
    9. No tema utilizar los baños para discapacitados: estos disponen de más espacio para poder cambiarse y a menudo cuentan con contenedores para desechar los absorbentes.
    10. Puede ser de ayuda que siempre lleve consigo una bolsa con productos para la incontinencia, toallitas húmedas y una muda por si sufre un percance.

    Dispone de muchos productos especializados que pueden ayudarle a cuidar de su ser querido, como las sillas con orinal, los elevadores de WC y los pasamanos para baño. Para ayudarle a resolver sus problemas de incontinencia cotidianos, cuenta con una amplia gama de absorbentes en la sección de productos de este sitio web

    Qué hacer cuando se sufre un percance

    Hay que abordar el problema con comprensión, espíritu práctico y, llegado el caso, un poco de humor. Esto mejorará la situación para todos los implicados.

      Si alguien sufre un percance, los tres puntos que debe seguir la persona a su cuidado son:
    • Intentar que esa persona se sienta lo menos avergonzada posible
    • No parecer enfadado o triste
    • Recordar que esa persona no tiene la culpa

    No obstante, puede que a veces esto sea más fácil de decir que de hacer. Si al responsable del cuidado de la persona con incontinencia le resulta difícil controlar sus sentimientos con respecto a este hecho, le convendría hablar con otra persona, como una enfermera, un asesor en materia de incontinencia o incluso otra persona que se dedique a lo mismo. Es de vital importancia impedir que la incontinencia tenga un efecto negativo sobre la relación que ya mantiene con la persona a su cargo.

    Cuando ocultan las pruebas

    Si alguien siente mucha vergüenza por su problema de incontinencia, puede que intente ocultar las pruebas para mantenerlo en secreto o evitar pasar vergüenza. Puede que trate de ocultar la ropa húmeda o sucia escondiéndola, o incluso tirándola. También puede que intente deshacerse u ocultar las pruebas de la incontinencia fecal.
    Si encuentra esas evidencias, recuerde que no debe mostrar enfado o tristeza, y aborde la situación de una forma práctica, sin echar la culpa a nadie.

    Cuando hacen sus necesidades en un lugar incorrecto

    Esto puede suceder a las personas mayores que se sienten confusas con su entorno, o, de hecho, a cualquiera a quien la necesidad le haya sobrevenido en un mal momento. Puede que la persona a su cargo utilice un lugar inadecuado para aliviarse, como un armario o una papelera. Si se da cuenta de ello, es muy importante que reaccione con mucha comprensión.

    Cuando alguien sufre problemas de incontinencia, una de las primeras cosas que hay que comprobar es si sabe (en todo momento) dónde se encuentra el baño más cercano, y si puede llegar a él sin problemas.

    Facilítele las cosas

    Cuanto más facilite la visita al baño, más sencillo le resultará evitar estos percances. Estas simples medidas de precaución pueden ser muy útiles.

    • Compruebe que no haya nada, como un mueble mal colocado o una puerta de difícil apertura, que obstaculice el camino al baño.
    • Compruebe que sea sencillo utilizar el baño. Elementos como los pasamanos y los elevadores de asiento a menudo resultan muy útiles. Si a la persona en cuestión le resulta muy difícil ir al baño, puede ser conveniente emplear un asiento con orinal. Póngase en contacto con un profesional sanitario si desea asesoramiento sobre elementos de ayuda para el baño.
    • Asegúrese de que lleve ropa fácil de desabrochar y quitar. Hay personas a las que les resulta más fácil utilizar los cierres de velcro que las cremalleras o los botones.
    • Tenga siempre una papelera con tapa en el baño y la habitación para que la persona a su cargo pueda desechar los productos para la incontinencia de forma segura y discreta.

    Planifique las cosas con antelación

      Si la persona de la que cuida sufre percances con regularidad, puede que le ayude seguir estos consejos:
    • Recuerde a esa persona que tiene que ir al baño, o llévela a intervalos regulares. Si es regular en sus costumbres, el hecho de llevar a esa persona al baño a unas horas fijas puede ayudar a prevenir la incontinencia
    • Permanezca atento a las señales que indican que esa persona quiere ir al baño. Puede que en esos momentos se muestre inquieta, se levante y se siente varias veces, o se tire de la ropa. Aprenda a detectar las señales concretas de la persona a su cargo.
    • Si esa persona sufre incontinencia nocturna, disuádala de que beba en las dos o tres horas previas al momento de acostarse. No obstante, asegúrese siempre de que beba mucho líquido durante el día.

    Vigile lo que bebe

    Es importante que la persona de la que cuida beba suficiente, aunque se vea tentada a reducir la ingesta de líquido para evitar percances. Si no bebe lo suficiente, la vejiga se hará sensible a las pequeñas cantidades de orina. Esto hará, de hecho, que vaya al baño con mayor frecuencia, además de sufrir otros problemas de salud. Debe beber una cantidad de líquido normal, e intentar evitar ciertos tipos de bebidas como el té, el café o los refrescos de cola: todas contienen cafeína y pueden irritar la vejiga. Consulte a un profesional sanitario si desea asesoramiento sobre los líquidos que debe ingerir.

    Cuide su piel

    La orina puede dañar fácilmente la piel si no se cuida adecuadamente. A pesar de que las protecciones que alejan la humedad de la piel pueden ayudar, debe seguir algunos principios de cuidado de la piel básicos.


    • Evite el uso de jabones fuertes, ya que pueden secar la piel
    • Utilice un jabón con pH equilibrado
    • No frote la piel, límpiela mediante toques ligeros

  • Cuidado de las personas mayores

    Esta sección ofrece asesoramiento a las personas que cuidan de ancianos con incontinencia, sobre todo aquellos que sufren algún tipo de demencia. El conjunto de síntomas que conforman la demencia incluyen la pérdida de memoria, los cambios de humor, los problemas de comunicación y, de forma habitual, la incontinencia.

    Cómo hacer frente a la incontinencia

    La incontinencia puede resultar humillante para las personas con demencia, e incómoda para los que las rodean. No obstante, a pesar de que puede ser un problema angustioso, es muy habitual entre los ancianos, y lo bueno es que se puede gestionar, y con frecuencia, solucionar.

    ¿Por qué llegan a sufrir incontinencia las personas con demencia?

      La incontinencia no es un síntoma inevitable de la demencia, pero es muy común y existen varias razones por las que una persona mayor puede llegar a padecerla. stas incluyen varias condiciones médicas, algunas de las cuales tienen tratamiento.
    • Las infecciones del tracto urinario, que pueden tratarse con medicamentos.
    • Los problemas de próstata, que afectan a los hombres y pueden resolverse mediante una operación.
    • Los efectos secundarios de los medicamentos, que debe consultar al médico que trate a su ser querido.
    • El estreñimiento agudo, que puede ejercer presión sobre la vejiga y desembocar en una incontinencia fecal. Tomar alimentos ricos en fibra, beber mucho líquido y mantenerse físicamente activo pueden ayudar a evitarlo.
    • Las infecciones del tracto urinario, que se pueden tratar con medicamentos.

      No obstante, en el caso de los ancianos con demencia, también pueden ser causa de incontinencia:
    • El simple hecho de olvidar ir al baño
    • No poder reconocer la necesidad de ir al baño
    • La incapacidad para recordar dónde está el baño

    ¿Cómo puede reaccionar una persona con demencia ante la incontinencia?


      Cada persona reacciona de forma distinta ante la experiencia de la incontinencia. A algunas personas les afecta gravemente, mientras que a otras les resulta más fácil aceptarla. Los ancianos con demencia suelen:
    • Ocultar las pruebas Más información ...
    • Hacer sus necesidades en un lugar equivocado Más información ...

    Consejos prácticos para los responsables de la atención de las personas con incontinencia

    Haga clic aquí si quiere leer algunos consejos prácticos que esperamos le ayuden a cuidar de sus mayores.

  • Si necesita algo de ayuda...

    Nunca es tarde para pedir ayuda profesional para los problemas vesicales o intestinales. Muchos optan por sufrirlos en silencio, dejando que su incontinencia controle y domine su vida social, familiar y laboral. Pero no olvide nunca que se puede ayudar a todas las personas con incontinencia, y que en muchos casos esta dolencia se puede curar por completo.
    Si busca ayuda para la persona a su cargo, normalmente su primer referente será un médico, aunque a menudo también se puede pedir ayuda a un asesor en materia de incontinencia local sin necesidad de que lo deriven a él. Consulte a su organización de atención sanitaria sobre esta posibilidad. Ta vez también pueda dirigirse a una fundación o grupo de apoyo a las personas con incontinencia local.

    Consulte a un médico

    Como responsable del cuidado del paciente, su papel en las citas con los profesionales sanitarios consistirá en apoyar a la persona a su cargo, animándola, ayudándola a recordar lo que se ha dicho y hecho, y acompañándola durante cualquier exploración que el facultativo deba llevar a cabo. Si quiere plantear alguna duda o preocupación concreta al médico o asesor en materia de incontinencia, consulte a la persona a su cargo con antelación. Si puede, apunte todas las dudas y lleve el papel a la cita. De este modo no olvidará nada y le resultará más fácil plantear cualquier tema complicado. Durante la primera cita, el médico probablemente pedirá a la persona a su cargo que explique sus funciones vesicales o intestinales en detalle. Esto le ayudará a identificar sus problemas. Sería conveniente llevar un "diario de micción" durante aproximadamente una semana antes de la cita, para poder registrar con precisión aspectos como las veces que va al baño, los momentos en que tiene dificultades o sufre percances, y lo que come o bebe.
    Cuando la persona con incontinencia visite al médico, tendrá que estar preparada para hablar sinceramente sobre sus síntomas. Deberá explicarle si siente dolor, y las sensaciones que experimenta cuando va al baño. ¿Tiene problemas con urgencia? ¿Tiene que ir al baño con frecuencia? ¿Llega siempre a tiempo?
    También puede ser útil explicar al medico cómo afectan estos problemas a su calidad de vida. ¿Influyen en sus relaciones y su vida social? ¿Han afectado a su trabajo o trayectoria profesional? ¿Han afectado a su salud mental y autoestima? ¿Se siente deprimida por estos problemas?

    ¿Qué se puede esperar?

    El médico o profesional sanitario querrá conocer el historial de los problemas y una explicación detallada de los síntomas. Puede que quiera llevar a cabo una exploración para valorar su estado.
    Si el paciente lleva mucho tiempo con esta dolencia, y sobre todo si ya se han aplicado tratamientos o estudiado otros problemas médicos, vale la pena hacer una lista de los principales acontecimientos de su historial médico para debatirlos con el facultativo. Apunte cuándo y cómo apareció cada síntoma, qué se diagnosticó en cada caso, y qué medidas se adoptaron (por ejemplo, estudios realizados, medicación prescrita).¿Cuál es el siguiente paso?
    Una vez que se haya realizado el diagnóstico y se sepa qué originó el problema vesical o intestinal, podrá debatir posibles tratamientos con el médico o profesional sanitario. Este le explicará qué está provocando el problema, y cómo pueden ayudarle los distintos productos o tratamientos. También le explicará los posibles efectos secundarios de dichos tratamientos. Juntos podrán decidir qué tratamiento es el más adecuado.
    Lo más probable es que en primera instancia le proponga los tratamientos denominados como conservadores, que incluyen formas de autoayuda (por ejemplo, cambios en el estilo de vida, como una dieta y ejercicio). Con frecuencia estos se prescriben junto con productos que ayudan a gestionar los síntomas, como los absorbentes para la incontinencia. En función de los síntomas y el historial médico, puede que también se le ofrezca la opción de medicación, posiblemente combinada con algunos tratamientos conservadores. La cirugía es una opción adicional, y normalmente no se tendrá en cuenta hasta que no se hayan probado otros tratamientos durante cierto tiempo sin resultados.

  • Productos y tratamientos

    Existen muchos productos, dispositivos y tratamientos que ayudan a gestionar los problemas vesicales e intestinales.
    Las personas que no se pueden curar por completo o que necesitan una ayuda adicional mientras esperan para el tratamiento, disponen de una gama de productos y artículos especiales que ayudan a gestionar los síntomas. La forma más habitual de gestionar la incontinencia pasa por el uso de absorbentes. En las páginas de de este sitio encontrará una amplia gama de ellos.

    Encontrará más información sobre los productos y tratamientos en la sección Gestión de la incontinencia: opciones de tratamiento de este sitio. En ella podrá estudiar las diferentes opciones y ver qué tipo de productos, dispositivos y tratamientos pueden ayudar a gestionar el problema de forma eficaz. También puede consultar las posibilidades con un profesional sanitario o asesor en materia de incontinencia, quien tal vez le plantee otras opciones.

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