¿Qué causa la incontinencia urinaria?

Principales causas

1. Causas “naturales”

El embarazo

Durante los últimos meses del embarazo y en el parto existe mucha presión dentro del abdomen. Esto hace que algunas mujeres experimenten pérdidas de orina o heces. En la mayoría de los casos se trata de un problema temporal que se puede tratar de forma sencilla con ejercicios del suelo pélvico.

La menopausia

Los cambios hormonales que tienen lugar con la menopausia pueden contribuir a la incontinencia urinaria. Concretamente, estos restan elasticidad a la pared vesical y los músculos del bajo abdomen, que son los responsables de controlar la continencia. Muchas mujeres sufren problemas urinarios (normalmente reversibles) en esta etapa de su vida.

El envejecimiento

A medida que las personas cumplimos años, también lo hacen las células de nuestro cuerpo. Esto hace que los distintos sistemas que mantienen el organismo pierdan eficacia gradualmente. El envejecimiento natural afecta directamente a la vejiga y los esfínteres: con el paso del tiempo no funcionan igual de bien. Por eso las personas mayores tienen menor capacidad para sentir la necesidad de orinar, y esto a menudo desemboca en un problema de incontinencia urinaria.
Es más, el organismo produce una hormona que concentra la orina durante la noche y que hace que la vejiga se llene con mayor lentitud cuando dormimos. Después de los 50, se produce una menor cantidad de esta hormona tan útil. Esto hace que la vejiga se llene con mayor rapidez durante la noche, y en ocasiones puede generar una apremiante necesidad de orinar durante esas horas.

2. Causas patológicas

Enfermedades neurológicas y degenerativas

El sistema nervioso es quien controla la vejiga y los esfínteres musculares, de modo que una enfermedad neurológica puede provocar incontinencia urinaria.

Cirugía en la zona del bajo abdomen

Esto puede hacer que la vejiga se incline, provocando incontinencia urinaria o dañando los esfínteres. El riesgo de incontinencia urinaria aumenta cuando se han sufrido varias operaciones de este tipo.

Problemas ginecológicos

A veces las infecciones de la vulva y la vagina se producen al mismo tiempo que las del tracto urinario, y dan lugar a problemas de micción.

Desórdenes urológicos

En ocasiones los problemas de próstata se ven acompañados de una retención urinaria.

Infecciones del tracto urinario

Estas pueden provocar pérdidas de orina en las mujeres, sobre todo si ya padecen incontinencia urinaria.

3.Causas iatrogénicas

El término “iatrogénico” hace referencia a los efectos nocivos que pueden tener los tratamientos médicos.

Un catéter que ha permanecido en la uretra demasiado tiempo puede dañarla irreparablemente.

Medicación múltiple o automedicación: A veces la interacción entre distintos medicamentes o un tratamiento inadecuado pueden desencadenar problemas urinarios. Algunos medicamentos contra una forma de incontinencia también pueden contribuir a la aparición de otra.

Factores que contribuyen a la incontinencia urinaria

Un estilo de vida sedentario

Los músculos del bajo abdomen sirven de apoyo a los esfínteres, que ayudan a mantener la vejiga “cerrada”. Estos músculos tienen que estar tonificados para que los esfínteres funcionen de forma correcta. La falta de ejercicio físico puede hacer que este grupo de músculo se relaje, incrementando el riesgo de incontinencia urinaria por la debilidad de los esfínteres.

Fuentes de irritación

Un dolor persistente en el bajo abdomen provocado por heridas, úlceras o heces endurecidas en el intestino grueso puede influir en la percepción de la necesidad de orinar y el buen funcionamiento de la vejiga y los esfínteres.

Traumas físicos o sicológicos

En ocasiones los traumas físicos o sicológicos importantes pueden desencadenar problemas urinarios. Esto se da con frecuencia cuando se traslada a una persona mayor a una residencia y se le avisa con poco tiempo de antelación. El cambio puede resultar traumático y desembocar en problemas urinarios que a menudo son síntoma del “síndrome del declive”, depresión, etc.

Una ingesta de líquidos excesiva o insuficiente

Generalmente se aconseja beber 1 litro y medio de agua al día, y aumentar esta cantidad cuando hace mucho calor o se tiene fiebre. Esta cantidad es la idónea para que todo el organismo, y concretamente los riñones, funcionen de forma adecuada. Si no se bebe una cantidad de líquido suficiente, la vejiga se adapta: se encoge y avisa de la necesidad de orinar antes. Dejar de beber agua para ir menos veces al baño no es una buena idea. Si la ingesta de líquido diaria es insuficiente, puede contribuir al estreñimiento, y esto a su vez puede provocar incontinencia urinaria. Por otro lado, el hecho de beber demasiada agua puede ejercer una presión excesiva sobre la vejiga. Esto hace que pierda elasticidad y que tenga menor capacidad para contraerse. El proceso de expulsión de la orina se vería alterado y aumentaría el riesgo de incontinencia urinaria.

El tabaco

La nicotina irrita la vejiga y acelera el envejecimiento de los tejidos. Y esto incluye los tejidos del sistema urinario. Dichos tejidos pierden elasticidad, haciendo que la vejiga y los esfínteres sean menos eficaces. Además, el tabaco a menudo causa tos crónica, lo que ejerce presión sobre el bajo abdomen y lo debilita.

El uso de tacones altos con demasiada frecuencia y durante demasiado tiempo

Esta práctica modifica la posición relativa de los órganos internos en la anatomía.

Una higiene personal inadecuada o excesiva

Lo ideal es lavarse la zona genital una o dos veces al día con un producto de higiene sin jabón adecuado. Después se debe aclarar con agua y secar con una toalla limpia.

Hábitos de higiene deficientes

Limpiarse de atrás hacia delante o no cambiar la protección sanitaria con suficiente frecuencia pueden exponerle al riesgo de infecciones vaginales o del tracto urinario, y esto a su vez desembocar en una incontinencia urinaria.

Las condiciones de trabajo que hacen difícil ir al baño

En el trabajo, a veces hombres y mujeres no pueden ir al baño cuando sienten la necesidad porque se encuentran en un puesto en una cadena o están demasiado ocupados. Esto implica que:
  • bien se aguantan (una mala costumbre que puede desestabilizar la vejiga);
  • bien beben menos, con el riesgo de desarrollar una infección del tracto urinario que también desestabilice la vejiga.

El estrés

Un tercio de las mujeres que sufren incontinencia urinaria tienen una vejiga hiperactiva.

Un consumo excesivo de bebidas “estimulantes” (té, café o cola)

Las bebidas que contienen cafeína pueden irritar la vejiga.

Un consumo excesivo de alcohol

El alcohol también se considera un irritante de la vejiga. De hecho, normalmente incrementa la producción de orina y afecta a la percepción de la necesidad de miccionar.

El estreñimiento

El recto se encuentra detrás de la vejiga, por lo que la obstrucción de las heces puede ejercer presión sobre esta y provocar incontinencia urinaria. Además, este exceso de tensión no hace sino debilitar el suelo pélvico.

La obesidad

El sobrepeso también aumenta la presión sobre el suelo pélvico. Cuando los ligamentos y músculos se agrandan, pierden la capacidad de soportar los órganos del bajo abdomen de forma adecuada.

La diabetes

Transportar grandes pesos de forma regular Esto puede ejercer presión dentro de la cavidad abdominal y debilitar el suelo pélvico.

La herencia genética


Algunos tipos de deporte

El ejercicio físico aumenta la presión sobre el suelo pélvico.
A pesar de que el deporte es bueno para la salud, la práctica intensiva de actividades de alto impacto puede debilitar el suelo pélvico.
A continuación señalamos las actividades con mayor riesgo: ejercicio aeróbico, tenis, squash, atletismo, culturismo, balonmano, baloncesto, gimnasia y, en menor medida, esquí, correr, skateboard, etc.
Es decir, es más conveniente practicar otras actividades que tonifiquen ligeramente el suelo pélvico (siempre que se mantenga una buena postura, con la tripa hacia dentro): nadar, andar, bicicleta, estiramientos, golf, patinaje, etc.

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